LA(S) BOLSA(S) DEL HOSPITAL I

¡YA ESTÁ AQUÍ, YA LLEGÓ! ¡¡¡EL TAAAAAN ESPERADO POST DE LA PUÑETERA
BOLSA DEL HOSPITAL!!!

Vale, sí, ya sé que en realidad nadie lo estaba esperando, pero bueno, como prometí que lo escribiría, pues lo escribo, que yo soy una mujer de palabra, y si digo que voy a escribir un post o grabar un vídeo sobre un tema, lo hago.

 (Uy, hay unas voces descojonándose en mi cabeza, ahora cuando se callen, sigo)

Vale, ya se ha hecho el silencio, puedo continuar… Los que me conocéis, (o puede que ni siquiera vosotros) sabéis que soy una persona muy TOC metódica, y cuando me da por algo, investigo, busco, leo, veo vídeos, y así es como, cuando me empecé a interesar por el mundo de la maternidad (desde antes de la concepción hasta el final de la crianza, allá por los 35 años), empecé a leerme millones de artículos, de blogs, de libros, a ver vídeos de partos, de lactancia y por su puesto de qué cojones meter en la(s) bolsas del hospital. Obviamente, como buena primeriza, pues no tenía ni idea, y de mis cosas favoritas las semanas antes de dar a luz era ver vídeos de YouTube con esta temática, así que pensé; pues me voy a organizar mi bolsa y voy a preparar un vídeo chuli para colgar en mi blog y mi canal (sí, tengo un canal, virgen como la nieve blanca de las más altas cumbres). Lo que pasó a continuación les sorprenderá… o no, no hice ninguna de las dos cosas (CHAAAAAAAN CHAAAAAN). En todos los vídeos que vi, flamantes yotutubers, más o menos conocidas, enseñaban la ropita tan cuqui que tenían preparada tanto para ellas como para sus retoños para tan esperado momento, y yo, pues iba apuntando lo que a mí me encajaba y lo que no, hice listas, sí, en plural, hice varias y las iba cambiando según me daba por ahí o pensaba qué podía ser más o menos útil. Obviamente, más de un año después de haber hecho estas maletas, ya ni me acuerdo de lo que metí, pero más o menos, creo que puedo describir el contenido.

Tenía claro que pasaba de conjuntitos de puntillitas y lazos, más que nada porque no pensaba vestir nunca así a mi bebé, y a día de hoy, así ha sido. También tenía claro que pasaba de camisones para estar en el hospital, porque no iba a estar cómoda con el tema visitas y tal, dicho esto, voy a pasar a describir lo que yo metí en cada bolsa basándome en lo que había visto y leído y añadiéndole mis necesidades (mentales) y a contar lo útil o inútil que me pareció.

Por su puesto y como muchos sabéis, las bolsas las hice cuando ya había roto aguas, así que carecía de la calma necesaria para pensar con claridad, a pesar de que estaba bastante tranquila, estaba más tranquila en modo “pues me ducho, recojo, como y espero en el sofá unas horas a ver si esto arranca” que en modo “estoy tan tranquila que puedo pensar minuciosamente en conjuntos, tamaños de ropa, etc.” Por esta razón, metí y saqué varias cosas, la maletita que tenía pensada para las cosas de las dos, se me quedó pequeña y tuve que sacarlo todo y reubicarlo en dos maletas (una para los adultos y otra para bebé). Vamos, que, en contra de lo que pretendía, parecía que nos íbamos a mudar al hospital, y es que claro, había que meter muchos “por si acasos”, por si hace frío (teniendo en cuenta que nacía en noviembre, era lógico), por si hace calor, por si sale muy pequeña, por si sale tamaño estándar, por si es cesárea y nos quedamos más día, por si estalla la guerra mundial Z y no podemos volver nunca jamás a casa… (también hay que tener en cuenta si das a luz en clínica pública o privada, porque en una te dan cosas… y en la otra casi nada, yo como di a luz en clínica privada, pues me lo llevé TODO (casi me llevo la vitro y el microondas, vaya))

La cosa quedó más o menos así:

Bolsa de mamá:

BRAGAS: te recomiendan que lleves sexys bragas de abuela, las más jodidas viejas y grandes que tengas, o bragas de esas de rejilla desechables, y yo llevé de las dos, y además llevé dos calzoncillos tipo bóxer que tengo y que me resultan la mar de cómodos, pues bien amiguis, bóxer foreva, lo más cómodo para los pañales que has de llevar (luego hablaremos sobre este punto). Las bragas de rejilla para tirar las debió de inventar el mismísimo diablo, ¿qué mierda es esa? Y las bragas viejas y grandes, pues sí, bien, como opción para tirar, están bien, pero no muy cómodas. En total, llevé como 5 entre unas cosas y otras.

CALCETINES: pues lo típico, dos pares, y me lleve un par de calcetines gorditos, que dicen que con la epidural se te congelan los pies, no los necesité, llega un punto en el que se te olvida que tienes pies.

PIJAMAS: como he dicho, pasaba de camisones, así que me llevé 3 o 4 camisetas de lactancia, una sudadera (que no usé, joder qué calor hacía) unos pantalones de chándal y dos mallas, grandes aliadas durante el embarazo, totalmente inútiles en el hospital, llevar un empapador tamaño “King size” a modo de pañal, los gallumbos y mallas, NO amiguis, repito, NO. Vivan los chándales, los chándals, los chándal…? como demonios sea el plural, pero ¡viva!

ZAPATILLAS DE “ANDAR POR CASA”: pues eso, mis crocs con borreguito.

ROPA PARA SALIR (DEL HOSPITAL, NO DE FIESTA EJM… perdón): llevaba, por si mojaba los pantalones que llevaba puestos a la entrada al hospital, unos vaqueros, camiseta de lactancia, y lo que llevase de abrigo el día del ingreso. Hay madres que se llevan ropa ideal para salir en plan princesa de gales… yo, sinceramente, no me pongo de princesa ni para ir de boda, pasaba de ir de princesa para salir del hospital, no tenía el chichi pa farolillos (nunca esta expresión puede ser mejor usada que en el postparto)

NECESER:

  • discos de lactancia; estos, teniendo en cuenta que la leche tarda unos 3 días en subir, probablemente no los necesitarás, PERO, ya se sabe, “por si”. Yo no los usé.
  • Compresas postparto; me llevé un paquete que prácticamente me ventilé antes del parto con el tema de la rotura de bolsa. Porque vienen muy pocas, no compres compresas postparto, son caras y una chorrada, compra compresas de celulosa del mercadona, o de ausonia noche o algo de eso, de hecho esas son las que te dan en el hospital.
  • Desodorante
  • Cepillo de dientes y pasta
  • Rímel y bb cream (esto sí, para las fotos mari, que te vas a hacer muchas, yo sólo lo usé a la salida, pero salgo divina en la última foto del hospital)
  • Gel y champú.
  • No llevé colonia, mejor no atufar a la criatura con olores fuertes los primeros días.

BONUS TRACK (gracias a mi hermana que sufrió en sus carnes lo que es NO llevar este artículo, esto me tenía obsesionada): empapadores; una vez en el hospital te darán todos los que necesites, pero no sabes si romperás aguas en casa, de camino al hospital, en el coche o qué demonios, y van a ser tus mejores amigos, echa un par al bolso, deja alguno en el coche, en el salón, en casa de tu madre o de tu suegra, vamos, en todos los lugares que frecuentes las últimas semanas, “never know”.  Como yo rompí aguas en casa, pero poco, o sea, no en plan película, voy como las cataratas del Niágara, si no en plan me he dejado un grifo un poco abierto, pues llevé empapador para no desgraciar el coche, pero lo puse en el asiento, y yo me puse compresa de esas comodísimas rollo 4 dedos de grosor tipo jamás llevaste las piernas tan abiertas excepto en la despedida de soltera de tu amiga Paqui que fuisteis a montar a caballo… (malpensad@s, que os creíais que hicimos en la despedida de mi amiga Paqui) pues no, amiguis, mucho más mejor poner directamente el empapador a modo pañal, intentando que no te sobresalga por delante y por detrás de la cinturilla del pantalón, que estamos de parto pero no hay que perder el glamour never.

De mis cosas más o menos lo usé todo (menos las mallas, next time, adiós mallas, hola más pantalones de chándal) y sé que si hay otra vez, llevaré gallumbos como si los fueran a prohibir. Añadiría al neceser “epixelle” que es jabón para los bajos para ayudar con la cicatrización de los puntos, y se agradece, calma y bastante.

Aviso también que los primeros días tras el parto, las compresas, se ríen en tu cara, otra vez más, los empapadores serán tus BFF (best friend forever), esto yo, no lo sabía, pensaba que el asunto sería como una regla exagerada, pero no, es más bien como el ascensor del pasillo del resplandor.

Como me he pasado ya unos 500 pueblos y me gusta mucho esto de partir posts a la mitad, pues ahora os dejo aquí con la intriga de la bolsa de la nena, que es en realidad mucho menos interesante, pero os la contaré amig@s en el próximo pooooost (así tenéis que seguir leyéndome, os jodéis que sé que os mola.

Besiiiiis

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