PUERPERIO II

Después de los dos días de hospital, ¡pues nos fuimos para casa!

A mucha gente le da miedo;  “y que vamos a hacer solos con la niña, y estamos solos ante el peligro, socorro…” pero como en nuestro hospital nos dejaban a nosotros hacer a nuestra bola bastante (excepto mirar un poco que tal el agarre al pecho, dar algún consejo y cosas así) pues no nos daba tanto miedo nuestra pobre criaturica… ¿¿cómo va darnos miedo este saquito pequeñito de amor infinito?? (Sí, con la niña no te dan un pan pero sí una bolsa de ñoñerías estúpidas para decir sin ningún tipo de vergüenza ni reparo)
Pues miedo no, pero un poquito de preocupación sí que me llevé en la maleta junto con todas las cosas que no usé (la famosa maleta de los webs…. Al final para nada); y preocupación ¿por qué? os preguntaréis… pues porque la niña había perdido peso desde el nacimiento (sí, como todos) pero el caso es que no comía tanto como cabía esperar de una personita salida de mis entrañas… cuando se enganchaba a la teta, lo hacía de libro, pero no quería engancharse tanto como debía, me decían “tú póntela a cada rato, aunque no te pida” y a veces enganchaba, a veces miraba aquello como si le estuviera ofreciendo un chuletón…y  además le dio por decir que la derecha no le gustaba, y pasaba de ella, probé mil posturas y a veces sí, a veces no, y las enfermeras y matronas me decían “ah nono, tiene que comer de las dos, es SUPERIMPORTANTE, porque si no, no vas a producir leche de esa teta, y claro, eso no puede ser” y yo pensaba… ¿y? pues come de una y punto, no lo veía tan grave, pero me agobiaron un pelín con eso… igualmente, dejé mi preocupación un poco en segundo plano, en plan “no me seas madre primeriza petarda ¿eh, Mela?, hazme el favor que te lo has leído todo y vienes preparada para no agobiarte por tonterías” . Pues bien, la primera noche durmió 6 horas del tirón y nosotros maravillados y encantados, y ese mismo día nos fuimos a hacer papeles; inscribirla en el registro, Seguridad Social, etc. como hasta que no la registran no tienes libro de familia (no estamos casados) y no tienes número de la SS, pues esperamos al registro, que nos dieron cita para otro día, total, resumiendo, que para cuando fuimos a que nos asignaran pediatra hacía más de una semana que había nacido la enana (entre que nació en viernes y todo…) y ahí mismo nos colaron para que la vieran en su primera visita, y al pesarla, resultó que había perdido bastante más que a la salida del hospital, mierda. La enfermera una vez más comprobó que el agarre era bueno, vio que estaba perfecta, la vio hacer pis y nos dijo que era un pis estupendo, vaya que la niña estaba muy bien pero que no podía seguir perdiendo peso (ya había sobrepasado el 10% de pérdida de peso máximo) y la pediatra nos citó para el día siguiente a ver si al menos se estancaba y no perdía más. Ahí ya me agobié un poco, y con las hormonas como las tienes esos días,  solo quería llorar pensando en que mi niña iba a seguir perdiendo e iba a acabar ingresada, o con biberones o algo, ¡¡y yo no quería!! (Aunque tenía claro que si no podía ser y había que darle fórmula tampoco iba a ser un drama… o al menos quería tenerlo claro). Al día siguiente, yo iba rezando para que hubiera cogido 5 gramos al menos, ya que ese día me lo pasé entero poniéndola a comer, me dijeron que la pusiera cada dos horas y eso hice, aunque despertarla era un suplicio y como 1 hora de peleas… pues no, había perdido un poco más y yo quise echarme a llorar allí mismo. La pediatra me tranquilizó; “bueno, al menos ha perdido muy poquito, vamos a darle SUPLEMENTO (horror) pero si tienes leche suficiente lo que haces es sacarte de tu leche y darle con una jeringuilla, le vas a dar 15 ml después de cada toma, más lo que tome ella, será suficiente (¡¡hurra!! Ni fórmula, ni biberón, amo a esta pediatra), le sigues dando cada 2 horas y nos vemos en un par de días” y salí de allí, me monté en el coche y fui llorando hasta casa, mientras la pequeña también lloraba en su silla, y me preparé para 2 días larguísimos de preocupación máxima. Elpadremuyprimo me animaba, me decía, a ver, nadie se ha quedado así, todos crecemos, de una u otra manera, piensa que te han mandado a casa que está bien, contenta, hace pis bien… y yo todo eso era capaz de razonarlo, pero no de interiorizarlo, y cada vez que intentaba ponerla a la teta y no se enganchaba, lloraba, y cada vez que alguien pretendía darme un consejo, me mordía la lengua para no llorar, y eran días de visitas, tanto en casa como fuera, y sentía que no podía dedicarme enteramente a ella, libremente, sin presiones, ni siquiera podía llorar tranquilamente que era lo que necesitaba. En todo este camino mi hermana me ayudó muchísimo y me puso en contacto con una asesora que también me ayudó un montón, no con cambiar nada, porque en realidad la niña se enganchaba bien, no había dolor, ni grietas ni nada, y yo tenía leche para exportar, pero sí con sus palabras de ánimo, las dos fueron clave en estos días, además de la enfermera de Álex hija, que al salir de la consulta me paró y me dijo “tú eres su madre, nadie como tú conoce a tu hija y sabe lo que necesita, no hagas caso de consejos de vecinas, abuelas, amigas… y no dejes que te agobie”. Pero sobre todo fue crucial mi otra mitad, que cuando yo desesperaba, llegaba y la enganchaba él, me razonaba todas las veces posibles, me recordaba las palabras de la enfermera y se dio cuenta de que a veces necesitaba llorar, y cuando me veía me decía “que pasa” y yo, nada, lo de siempre, que no lo puedo evitar, y él me decía “vale” y me dejaba llorar tranquila… ¡que divertidas son las hormonas oye! pues así me pasé 2 días, que cada vez que alguien me preguntaba, lloraba, hasta el punto que mi padre pensó que estaba desarrollando una depresión postparto, y yo pensaba que no, esperaba que se me pasara rápido.

  A lo largo de estos 2 días, de tanto despertarla, fue cogiendo ritmo, y empezó a comer como una loca, y empecé a darle suplemento solo en algunas tomas, y cuando pasaron los 2 días y fuimos a pesarla, había cogido 30 grs, que era mucho menos de lo que yo me esperaba (y la verdad, fue un mazazo) después de 2 días despertándola cada dos horas y con suplemento y todo… pero bueno, ya estaba subiendo de peso, que era lo importante, y me dijeron que siguiéramos igual y en 4 días más nos veíamos, por supuesto era una buena noticia, pero para mí seguía siendo escaso, pero 4 días después… ¡¡200 gramazos!! Y ya se dieron por satisfechas la enfermera y la pediatra y nos dijeron que hala, no volviéramos hasta la revisión del mes, y yo ahí ya sí que respiré bien hondo y me quedé agustísimo. Fue una semana y pico fatal, la verdad. Encima también tenía un poquito de ictericia, que yo sabía que lo mejor para eso era que comiera bien, porque la bilirrubina se elimina por las cacas, entonces también quería que comiera a tope para eso, eso sí, sin parar de escuchar a todo el mundo a mi alrededor “uy que amarillita, ponla al sol, ponla al sol, ponla al sol… A VER, ESTAMOS EN NOVIEMBRE, NO PARA DE LLOVER Y HACE UN FRÍO DE PELOTAS PARA PASEARLA A QUE LE DE LA LUZ, ESTÁ COMIENDO A SACO QUE ES LO IMPORTANTE COÑOYA.

Lo bueno de todo este asunto del peso es que EN NINGUN MOMENTO nos hablaron de percentiles, nunca lo han hecho ni durante el embarazo, ni con ese problemilla de pérdida de peso, ni ahora con su crecimiento normal, lo cual nos encanta, porque mientras esté dentro de las curvas que es lo saludable, (y es lo único que nos ha dicho la enfermera, “mirad, las curvas de peso, perímetro cefálico y altura, está entre esta y esta curva que es lo importante” hasta aquí todo lo que hemos visto de curvas de percentiles) nos da igual que este en 5 que en 97 (esas manías antiguas de cuanto más gordo, mejor) ahora la enana come todo lo que quiere y cuando quiere, duerme muchas horas seguidas por la noche (lo cual agradezco) y crece a la velocidad de la luz (ahora quiero que deje de crecer, que se pare el tiempo por favor) y está sanísima.

Puede que me haya desviado un poco del tema, porque el peso de la niña nada tiene que ver con el puerperio en realidad… o sí, porque para mis hormonas fue un reto grande, mientras tanto no pensaba ni en mis puntos ni en mis sangrados ni en nada, no podía, aunque hubo un par de días cuando los puntos ya iban secando que lo de sentarme era pelín jodido. He tenido yo dos revisiones, a los 15 días aproximadamente de dar a luz y a los casi dos meses. A los 15 días ya estaba como una flor, pero no me dieron “el alta” definitiva hasta la segunda revisión, me he recuperado de una forma asombrosa, mi suelo pélvico está bastante bien, he recuperado el peso que tenía dos años antes de quedarme embarazada (osea, he perdido más de lo que he ganado), se me han pasado las llantinas locas (a veces me da la morriña y lloro un poquito al ver fotos de recién nacida, o guardar su primera ropita o mi ropa de embarazada, pero no es un llanto tan jodido) y ando cagando arcoíris y purpurina, sobre todo ahora que nos va riendo, diciendo ajos, reconociendo y siguiendo con la mirada… puede que un día me explote el corazón.

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