NUESTRO PARTO II

 El hospital en el que di a luz, la clínica HM NUEVO BELÉN, está como a media hora de nuestra casa si no hay atasco, así que cogimos el coche y para allá que nos fuimos, durante todo el camino fui teniendo algunas contracciones más pero completamente indoloras, y ya llegando al hospital empecé a notar pequeños dolores, pero poca cosa.

  Llegamos al hospital y tal y como nos dijeron, fuimos directamente a urgencias, donde me monitorizaron y me vio un ginecólogo, que confirmó que había roto la bolsa, y me dijo que tenía el cuello borrado un 80-90% y que iba dilatada 1-2 cm, lo cual para no haber tenido dolores todavía estaba genial, y yo me animé un montón, ¡¡esto va a ir genial!! Llamé a la matrona para decirle lo que me habían dicho y me dijo que iba genial, que en principio me dejaban que arrancara yo con contracciones y que si al día siguiente a medio día no había arrancado, que ya empezarían una pre inducción. Así que sobre las 17:30 – 17:45 nos ingresaron.

Nos metieron en una habitación normal, lo cual nos chirrió un poco, porque habíamos elegido parto de baja intervención y se supone que en ese caso, te ingresan en la habitación de dilatación-parto directamente, porque una de las “gracias” del asunto es no tener que andar cambiándote de sitio, pero cómo aún no estaba en trabajo de parto, pues nos metieron en una habitación normal. Aquí me dijeron que me iban a tener que coger una vía, porque al haber roto aguas, a las 12 horas más o menos tenían que ponerme antibiótico para evitar que la niña pudiera coger una infección… lo cual fue un poco mierda porque quería poder librarme de la vía, pero bueno, era lo que había. Me dieron de cenar, me dijeron que podía comer y beber todo lo que quisiera, cada persona que pasaba por allí (muy pocas) era extremadamente amable, todas se presentaban, me explicaban, me preguntaban… era genial.

la última cena

A las 21 de la noche, vino mi ginecóloga, lo cual nos hizo una ilusión tremenda, además supersimpática ella me dijo “pero bueno, ¿yo no te había dicho que este fin de semana no?” y a continuación nos dijo que ella estaba de guardia hasta las 9 de la mañana así que a ver si había suerte. No me miró ni me hizo ningún tacto, no era necesario, hasta ahora sólo me había hecho tacto el ginecólogo de urgencias, así que genial. Sobre esa misma hora, más o menos sobre las 21, empezaron a darme contracciones ya dolorosas más o menos cada 5 minutos directamente, me monitorizaron y todo iba muy bien… a mí, mientras, se me iba pasando el tiempo bastante rápido, mientras el pobre padremuyprimo se aburría como una ostra y los minutos se le pasaban como horas y encima, aún no sabemos qué fue, según llegó al hospital empezó a estornudar y a moquear como si no hubiera un mañana, ¡menudo ataque de alergia! Así que estaba el pobre aburrido de esperar y aburrido de sonarse… yo quise intentar dormir, pero no había manera, no por el dolor, si no porque simplemente no podía. (¡¡quedaban horas para abrazar a mi pequeña!!)

Como a la 1 de la madrugada yo ya llevaba un rato con contracciones cada minuto- minuto y medio y ya más intensitas, así que llamamos al puesto de enfermeras, y vino una matrona, me preguntó que si quería que me hiciera un tacto y le dije que vale, me dijo que ya estaba de 2-3 cm, lo cual a mí me pareció poquísima evolución desde el 1-2 cm del ingreso, pero bueno, sabía que podía ser lento…seguía pasando el tiempo, las contracciones eran cada vez más dolorosas y seguían siendo cada 1-2 minutos, y nosotros empezamos a rayarnos de por qué no estábamos en la habitación de parto de baja intervención (que para eso habíamos contratado ese servicio, que se paga aparte) así que elpadremuyprimo fue a preguntar al control de enfermería y ellas nos mandaron a la matrona de esa área, vino a vernos como a las 3, me ofreció hacerme un tacto, y con una enorme sonrisa me dijo “va muy bien, estás de 2-3 cm” y yo ¿QUEEE? ¡¡Si eso me dijo la otra matrona que me hizo el tacto hace dos horas!! Y la pobre me decía bueno quizás es porque como tienes el cuello muy blandito y cede al hacer presión con los dedos… y ahí le preguntamos que qué pasaba, que por qué estábamos en esa habitación, y nos pusimos “serios”, ella, con una inmensa dulzura y paciencia, nos explicó que hasta que no se está de 3-4 cm que se considera trabajo de parto activo, que no nos llevan ahí, porque una vez en esa habitación ya tenemos a la matrona (ella) en exclusiva para nosotros y todos los servicios adicionales y claro, que si nos llevaban antes se alargaba mucho en el tiempo y eso es mucho dinero en recursos… me recomendó que paseara, me trajo una pelota de pilates, me monitorizó … y me dijo que volvería en un par de horas, a eso de las 5 a ver cómo seguía, lo cual me pareció una eternidad, una eternidad que luego pasó volando.

Yo intentaba pasear, pasar las contracciones de pie, o sentada en la pelota, o de cuclillas… pero era como peor las pasaba, para mí, la mejor postura era semitumbada en la cama, así que allí me quedé, porque eran cada poquísimo y no me daba tiempo a bajarme de la cama, pasear, y volver a la cama para la contracción.

A las 5 vinieron a ponerme la segunda dosis de antibiótico y volvió también Anne Sophie, mi hada madrina, mi matrona a la cual adoré profundamente durante todo el proceso. Me propuso, o mejor dicho, dejó que yo le propusiera hacerme otro tacto y me lo hizo, ya estaba de 3-4 cm, así que me dijo que nos bajábamos a la habitación de parto natural, que mientras terminaba de pasarme el antibiótico ella bajaba a prepararlo todo y subiría a buscarnos en 10 minutos, que cogiéramos un gorrito para la niña, los móviles y cargadores y lo que quisiéramos de beber o comer (otra de las cosas maravillosas de este tipo de parto, que te dejan comer y beber todo lo que quieras mientras no haya indicios de que algo vaya mal).

Bajamos a la habitación, yo fui andando, y allí continuamos con todo. Me puso monitores inalámbricos para que pudiera moverme a mis anchas, me cambió la pelota de pilates por una más pequeña, y yo me fui moviendo según me iba pidiendo el cuerpo, empecé pasando las contracciones de pie apoyada en la cama y me fue genial, me di una ducha larguíiiiisima de agua bien caliente, que me sentó fenomenal también, y finalmente me subí a la cama y fui pasándolas a cuatro patas mientras elpadremuyprimo me apretaba y masajeaba el coxis, lo cual me hacía inmensamente feliz ya que me aliviaba mucho. Cada contracción la vocalizaba “uuuuuuh” “aaaaahhhh” y Anne Sophie me iba guiando para que lo alargara más o lo hiciera más profundo o más grave… llegado un punto me dijo ¿quieres entrar en la bañera? Y yo encantada dije “¡sí!” y se puso a llenarla. Para cuando me dijo que ya estaba, yo no estaba segura de si quería bañera, de repente se me hacía un mundo pensar en meterme ahí, no sabía si iba a poder, tales eran los dolores que tenía que no me veía capaz de subir la escalerita y levantar la pierna para meterme… pero lo conseguí, y ¡bendita la hora! El agua caliente fue una auténtica maravilla que me permitió llevar muchísimo mejor las contracciones, las cuales eran ya bastante insoportables… una vez dentro de la bañera el tiempo se diluyó, las contracciones venían muy rápido y dolían muchísimo, notaba una presión brutal en el culo y notaba como si me fuera a romper. Ya no podía contener las lágrimas y con cada contracción lloraba de dolor, y empezó a rondar mi mente la epidural, la cual quería poder evitar pero ya no sabía si podría.

 

Continuará…

 

 

 

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