EXPECTATIVAS DE LO QUE VIENE II

EXPECTATIVAS DEL HOSPITAL Y LAS VISITAS

Como digo en el post anterior, me imagino ir al hospital nosotros solos, sin presiones, sin avisar a nadie, sin nadie en la sala de espera esperando a que salgamos. Me imagino acabar el parto, tener ya a ardillita encima y que nos dejen una o dos horitas solos y tranquilos antes de subir a la habitación, y luego subir a la habitación y por supuesto que no haya familia esperando, y ya una vez allí, y mirando qué hora es, cuánto tiempo llevamos sin descansar, etc. Decidir entre los dos cuándo queremos que empiecen las visitas, avisar y decirlo, sin vergüenza ni tapujos “ya está ardillita aquí, nació a tal hora y bla, bla, os esperamos a partir de esta tarde para presentárosla…” o a partir de mañana o de la próxima media hora, cuando sea, pero que lo decidamos nosotros y no sea un agobio. Luego me imagino a nuestra familia venir a babear con la retoña, a disfrutarla, a cogerla y mimarla, pero también me gustaría que no sea ni horas interminables ni un baile continuo de brazos a brazos (no somos mucha familia así que esto va a ser fácil) y me gustaría también que establezcamos alguna manera de que cuando vaya a dar el pecho nos dejen solos a los 3 o solas a las 2, me parece un momento complicado e intenso lo de establecer la lactancia como para que haya público… también me gustaría que vengan amigos y conocidos, pero en poca cantidad, los más cercanos, al volver a casa ¡ya haremos una buena presentación a todo el mundo! Esto no me parece difícil tampoco porque en experiencias de nacimientos cercanos, los amigos han respetado mucho este tema y apenas han ido al hospital, han esperado pacientemente a conocer al lech@n en cuestión en un ambiente más neutro y distendido. Por supuesto, ojalá no se presente gente a horas intempestivas ni acampen durante días en la habitación… Me gustaría, que como el parto habrá sido tan genial como relataba en el post anterior estar yo fresca como una lechuga, poder ducharme, echarme una mijita de rimmel y no estar agotada, ni agobiada ni mustia, ni dolorida… y poder atender a todo el mundo y a mi ardillita tan agustete.

POSIBLES REALIDADES

– Que las hormonas y la emoción nos embarguen y pasemos de todo y avisemos a la primera contracción y tengamos a toda la familia y amigos en el hospital antes de llegar nosotros, o se enteren de alguna manera y pase esto igualmente. Me agobia sobremanera la idea de imaginarme dolorida en el paritorio y encima pensando si estoy tardando mucho o si ya es de noche o si ya ha pasado la hora de comer, y están los padres en la sala de espera…. Bastante tenemos con lo que tenemos entre piernas entre manos como para estarnos preocupando por eso… y encima llegar a la habitación y que ya estén todos allí sin lugar a que podamos aterrizar, cogiendo a la niña antes de poder decir esta boca es mía o cosas parecidas… (Que no digo que es que nuestra familia sea así, pero veo-leo experiencias hospitalarias postparto que me ponen los pelos de punta, y como nunca he parido, pues me espero cualquier cosa)

– Que no se respeten horarios adecuados de visita (no me apetece andar comiendo o cenando rodeada de gente, o estar duchándome y que haya gente en la habitación) o que no se respete mi deseo de soledad para dar el pecho (buah, pues vas lista si vas a tener que quedarte sola cada vez que le des el pecho, si es lo más natural del mundo) o me agobien con consejos no pedidos (cógela así o asao, o déjala en la cuna que todo el día contigo se va a malacostumbrar) o la cojan sin permiso o la saquen de la habitación, aunque sea a la puerta (tengo ya súper arraigado el instinto mamá tigre, ¡no alejes a la niña de mi ni medio metro o te muerdo! todo sea que luego oxitocinada, prolactinada y cansada esto cambie).

– Que el parto haya tenido que ser por cesárea y este dolorida, enfadada, cansada….o que no haya sido por cesárea pero pase lo mismo… que haya habido alguna complicación y ardillita no esté con nosotros sino en la UCI neonatal y sólo podamos visitarla ciertas horas al día y esté ingresada más tiempo que yo, en general cualquier complicación parecida.

EXPECTATIVAS DE LA LACTANCIA

Mi idea es dar pecho exclusivamente y rezo para no tener que darle un biberón, no odio los biberones ni la fórmula, ni las madres que dan fórmula me parecen satanás, ni nada por el estilo, que no se me enfade nadie, pero esto es lo que nosotros queremos, lactancia materna exclusiva a demanda y prolongada. Para esto, espero que la niña se me enganche al pecho directamente en el paritorio, y me imagino un establecimiento temprano de la lactancia estupendo y maravilloso, y como en el hospital en el que voy a parir las comadronas son especialistas en lactancia materna, pues voy a tener mucho apoyo y va a salir todo fetén. Espero que no haya problemas de postura ni de enganche, ni de frenillo ni nada por el estilo, por supuesto doy por hecho que no va a haber problemas de leche, porque es un porcentaje bajiiiiiiiisimo el de mujeres que por una causa o por otra no tienen leche, y sin embargo es un porcentaje altiiiiiiiiiisimo de mujeres que teniendo leche, las mal aconsejan y se malogra la lactancia porque piensan que no tienen leche o que su leche no alimenta (debemos de ser las únicas mamíferas del mundo animal que tienen leche de mala calidad ), cuántas abuelas, vecinas, metiches habrán dicho a lo largo de la historia…. “¡¡si eso es agua, ya no alimenta!!” (dato; la leche materna a partir del año de edad tiene más calorías, grasas y vitaminas que la leche de vaca) Espero, como he dicho, dar pecho exclusivamente hasta los 6 meses, cuando empezaremos con la alimentación complementaria (más o menos), la cual será seguramente BLW y seguiremos con el pecho como alimento principal hasta el año (como aconseja la OMS) y con pecho hasta que queramos – podamos.

POSIBLES REALIDADES RESPECTO A LA LACTANCIA

– Que, como he dicho antes, por posibles complicaciones no pueda darse un contacto piel con piel temprano, y por tanto un enganche temprano, lo cual no tiene por qué sentenciar la lactancia, pero es preferible que se dé.

– Que yo esté física o anímicamente en unas condiciones que no me permitan dedicarme a ello lo que me gustaría, que la niña tenga frenillo y dificulte el enganche.

– Que sea yo una de ese pequeño porcentaje que por problemas médicos no tenga leche (ya sería mala pata, pero aunque el porcentaje sea bajísimo, existe)… etc.

En estos casos, y otros tantos que se pueden dar, ni va a ser un trauma para mí, ni me voy a considerar fracasada o mala madre, ni va a haber ningún problema en que le dé fórmula a mi hija, ME GUSTARÍA no tener que hacerlo, pero ni lo descarto, ni lo condeno, ni lo demonizo, ni nada de esto… puede darse que con el paso de los meses por temas de trabajo, o de mil factores externos, no pueda prolongar la lactancia materna, o incluso que la niña llegue un momento en que no quiera más pecho y antes de lo que me gustaría…. Pues no va a ser para mí un drama ni nada parecido, es lo que hay, y punto, y en cada etapa de la vida me iré adaptando a lo que vaya llegando.

(continuará)

Un comentario sobre “EXPECTATIVAS DE LO QUE VIENE II

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  1. Es vuestra decisión y la respeto aunque yo lo que deseaba es que lo supieran los abuelos enseguida y después de nacer a los que más me importaban. Y así fue.

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